miércoles, 23 de mayo de 2012

Las luces se apagan,
el estruendo permanece,
las noches del corazón
vibran sonoras.

Los ojos tristes se quiebran como espejos,
los lugares aparecen y desaparecen
como fragmentos de estrellas azules, 
como los ligamentos de un tejido viejo, adiposo.
Y la sed me acompaña
como el desierto al viajero,
como la flor al insecto.

Las luces se apagan...
El estruendo permanece...

Las grietas de mi boca,
los manantiales de la tuya...
Si algún día se juntan,
volarán infinitas bandadas de pájaros boreales 
hacia el centro del sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario