Fantasmas,
sempiternos errantes del pasado.
Partículas de amor y odio,
vestigios de dichas y flagelos;
de gritos y murmullos,
de llantos y sollozos.
Oh,¡sempiternos errantes de lo pasado!
Cuerpos volátiles abismados
en la bruma de la materia:
¡Ya no pertenecéis aquí!
¡Liberaos! ¡Romped las cadenas
que os subyagan a la miseria
de los apegos terrenales!
¡Iros!
¡Aquí no encontraréis
ni otro hogar ni otro amo,
perros desertores,
vuestro señor se suicidó
incinerándose en su propia casa!
lunes, 28 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Camino en la penumbra,
murmurando a las sombras
las raíces de mis pesares.
Camino sin ruta,
divisando un horizonte mudo,
bajo la pálida refulgencia de la luna.
Camino como un hombre solitario,
arrastrando su confusos filosofares
con cada paso robotico y humano.
Camino sin diligencia,
con pisadas volátiles e infantiles...
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Un aire frío corroe las fibras ansiosas de mis tejidos.
De pronto, voy cayendo. En un abismo sin fondo. Incorpóreo. Oscuro. Casi dejo de ser, pero sí dejo de estar. De estar aquí, donde "debería" estar. Entonces, vienen los espasmos. Espasmos nerviosos. Inexorable turbulencia fatídica. Asfixiante deseo de dejar de ser. Ni ser, ni estar; ésa es la cuestión elemental de mi desesperación. Mi desesperación.
Soy una inocua bacteria, excepto para mí. Dice la voz. Éste sufrimiento es mío, nada más. Pero soy un monstruo febril e indolente; atrofiado todo sentido de compresión o empatía. Pulsiones suicidas, autodestructivas, degenerativas; decoran la helada concha, en la que me enclaustré con mi pesimismo violento y absurdo; porque soy un absurdo y un tanto violento.
Heme aquí, que no quiero seguir escribiendo, porque tengo miedo de mis pensamientos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)