Detrás de un pantalla
titeando palabras robóticas
esto no es poesía.
La espalda cansada
echada en las almohadas
esto no es poesía.
Escondido del cielo
arruinado en pensares
esto no es poesía.
Con las manos como glaciales,
sin sangre jubilosa
esto no es poesía.
Con la mirada subterránea
con las piernas en un nicho
esto no es poesía.
Publicando palabras
cruelmente pensadas
esto no es poesía.
¡Esto no es poesía!
¡Mucho menos se diga que es lo contrario!
Son palabras versadas y punto.
El vacío...
...es un lugar normal. (Gustavo Cerati)
lunes, 25 de junio de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Mi sonrisa clavada al mediodía,
tu silueta vacía,
arropada con la gente.
Mi música atronadora y opaca
como un festival
de almas silbantes.
Se callan al alba,
las olas copiosas,
los cercos,
fugitivos,
se esconden del caminante
ebrio y de malas nubes.
Los dedos del sol
descienden,
los corazones se encojen,
las hojas recogen
el viento seco,
los niños juegan a olvidar,
los adultos olvidan el juego...
Centinelas crepusculares,
en cada sombra,
se esconde un río de verdad,
de misterio infinito,
de pureza que encandila.
Ventura de mis pasos,
sacrilegio de los cielos,
hollando en el diluvio,
mi propia tumba,
mis propios besos.
La asfixia de un vórtice
que se encierra en sí mismo,
sustancia enferma
que llaman mente.
La tempestad de los sentidos,
las verrugas del espíritu,
la eterna virginidad del alma viajera...
tu silueta vacía,
arropada con la gente.
Mi música atronadora y opaca
como un festival
de almas silbantes.
Se callan al alba,
las olas copiosas,
los cercos,
fugitivos,
se esconden del caminante
ebrio y de malas nubes.
Los dedos del sol
descienden,
los corazones se encojen,
las hojas recogen
el viento seco,
los niños juegan a olvidar,
los adultos olvidan el juego...
Centinelas crepusculares,
en cada sombra,
se esconde un río de verdad,
de misterio infinito,
de pureza que encandila.
Ventura de mis pasos,
sacrilegio de los cielos,
hollando en el diluvio,
mi propia tumba,
mis propios besos.
La asfixia de un vórtice
que se encierra en sí mismo,
sustancia enferma
que llaman mente.
La tempestad de los sentidos,
las verrugas del espíritu,
la eterna virginidad del alma viajera...
viernes, 25 de mayo de 2012
Iniciación.
Que se jodan los vástagos de la indiferencia,
que se derritan los glaciares inhóspitos
de sus corazones fatigados.
Yo me llamo locura
y vengo a partir en dos las miradas perdidas,
a destrozar el carruaje de los hipócritas.
Que se jodan tu madre y tu padre,
tus malnacidos hermanos,
tus cultivos venenosos,
tus flores narcisistas.
Vuelca, si eres valiente
toda tu miseria
y atraviesa vehemente,
los ciclos del ser
crece y da una flor digna de tal nombre.
¡Raja los harapos que llevas
y cometelos!
¡Vete a una playa blanca
y entierra tu pasado en la arena!
jueves, 24 de mayo de 2012
Transcurren días y noches enclaustradas en el círculo vicioso de la monotonía. Por más que intento flanquear los muros de la costumbre, mis apegos más pusilánimes y abulímicos merman mis escuetos esfuerzos. No hay poesía, no hay vida. Hay mugre en mis ojos impidiéndome el goce de un panorama prodigioso, la extensión de lo infinito y lo desconocido. Enfrascado en mi mente, atribulado por embrollos absurdos: una araña atrapada en su propia tela.
Las horas pasan impersonales, tan indiferentes como el observador. Los sucesos cotidianos se tejen con hilo de cuero duro, opaco, inflexible. Veo mugre a mi alrededor porque tengo mugre en mis ojos. Porque quiero ver con mis ojos: todo aparece insípido. Porque quiero ser mente, lenguaje, números: todo aparece geométrico. Las conversaciones pierden sus riquezas. El oro de la vida se escurre de mis manos, porque en mi terca ceguedad lo confundo con tierra y lo echo a un lado, obsesionándome con una búsqueda que nunca encuentra. Desearía ser poeta, desearía ser libre. He ahí el gran tesoro de la vida: hallar la poesía, descubrir la libertad, en un mundo acorralado, cercado por raciocinios y conceptos que son ley en una jungla caótica y visceral.
Por eso te pido, musa, ¡llévame a la belleza! ¡a la morada del ser y no ser!
Las horas pasan impersonales, tan indiferentes como el observador. Los sucesos cotidianos se tejen con hilo de cuero duro, opaco, inflexible. Veo mugre a mi alrededor porque tengo mugre en mis ojos. Porque quiero ver con mis ojos: todo aparece insípido. Porque quiero ser mente, lenguaje, números: todo aparece geométrico. Las conversaciones pierden sus riquezas. El oro de la vida se escurre de mis manos, porque en mi terca ceguedad lo confundo con tierra y lo echo a un lado, obsesionándome con una búsqueda que nunca encuentra. Desearía ser poeta, desearía ser libre. He ahí el gran tesoro de la vida: hallar la poesía, descubrir la libertad, en un mundo acorralado, cercado por raciocinios y conceptos que son ley en una jungla caótica y visceral.
Por eso te pido, musa, ¡llévame a la belleza! ¡a la morada del ser y no ser!
miércoles, 23 de mayo de 2012
Las luces se apagan,
el estruendo permanece,
las noches del corazón
vibran sonoras.
Los ojos tristes se quiebran como espejos,
los lugares aparecen y desaparecen
como fragmentos de estrellas azules,
como los ligamentos de un tejido viejo, adiposo.
Y la sed me acompaña
como el desierto al viajero,
como la flor al insecto.
Las luces se apagan...
El estruendo permanece...
Las grietas de mi boca,
los manantiales de la tuya...
Si algún día se juntan,
volarán infinitas bandadas de pájaros boreales
hacia el centro del sol.
jueves, 17 de mayo de 2012
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