que se derritan los glaciares inhóspitos
de sus corazones fatigados.
Yo me llamo locura
y vengo a partir en dos las miradas perdidas,
a destrozar el carruaje de los hipócritas.
Que se jodan tu madre y tu padre,
tus malnacidos hermanos,
tus cultivos venenosos,
tus flores narcisistas.
Vuelca, si eres valiente
toda tu miseria
y atraviesa vehemente,
los ciclos del ser
crece y da una flor digna de tal nombre.
¡Raja los harapos que llevas
y cometelos!
¡Vete a una playa blanca
y entierra tu pasado en la arena!
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