Son los árboles festejando el viento;
la lluvia que promete,
tus ojos grises.
Son las aves y las serpientes
burlándose de la enfermedad humana,
tus labios impolutos.
Me regocijo ante tu figura;
son los montes y la luna,
los valles y las aguas.
No me dejes nunca,
gélidos y áridos
son los días y las gentes
lejos de ti.
Pero tus ríos me bañan
desde las lejanías,
y escucho tu canto
en noches y días.
No me dejes nunca,
amor de mis amores,
canción de mis canciones,
poema de mis poemas.
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