Hay una araña en mi pared,
va tejiendo el paso precipitado.
Siente la amenaza.
Creo que como nunca se sintió más viva
que cuando vio la oscuridad aproximarse
a través de la tapa de una botella de cerveza
que aplastó su vehículo de ocho patas
y la llevo al limbo de las almas.
No volverá a ser una araña,
gracias a mí y a mis cervezas.
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