domingo, 23 de octubre de 2011

Tormentas solares.

Pensamientos y sentimientos en cualquier parte.
La ira del sol acabará con la revolución terrestre, tarde o temprano.
Mis manos son como dos arpías; bellas y peligrosas.
Mi corazón, un bombín de posibilidades.

Los animales salvajes finalmente fueron domesticados,
con tiempo y religión,
con política y discreción.
Las telarañas filtraron la miel,
los hongos, las sales.

Con celosa cautela, con el rabillo del ojo;
leed entre líneas:
"Las niñas del cretácico gritaron su violación,
los espasmos simbióticos anularon el raciocinio lógico
y dio paso a la experimentación inocua del hemisferio derecho u oriental,
las hijas de Satanás excitaron al hombre y las noches trastornaron a las jóvenes células,
los ojos de Dios se desorbitaron,
los peces murieron de inanición en su acuático y oscuro medio,
reencarnaron en cebras o hibiscos, los más afortunados,
millones de seres maníacos-depresivos alcanzaron el penúltimo nirvana".

Resta, ahora decir, que el sol fundió las frases inconexas junto con la humanidad entera.

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